“De qué se trata…”

Santa Marta, Colombia. 1947

Comencé a escribir en algún momento de mi juventud que no preciso. Pero sí que lo hacía con soltura, precisión y economía de palabras. Tiempo después leía “Vendimia de los días” de Ramón Aycardi y me llamó la atención la claridad, precisión -diríase la sintaxis-, y lo complejo de decir tanto con tan pocas palabras. Sus notas alcanzaban algo así como media cuartilla, pero era suficiente para poner a volar el pensamiento. En el colegio, en los primeros años de bachillerato, era tema de conversación la columna de Ramón,  cada vez que el periódico la publicaba. Me identifique con su forma de escribir, mas no lo imitaba, y guardando las distancias –el un maestro y yo apenas un aprendiz– caminábamos por sendas paralelas en cuanto a estilo, que algunos han considerado muy lacónico, pero que más bien, diría, son comprimidos conceptuales.

Escribo sobre cosas que pasan y recuerdos de mi desarrollo existencial. ¿Quién más podría hacerlo sino yo? A muchos les fascinan mis escritos, me lo han dicho, a otros, en cambio, les chocan; unos están en aquel andén y yo estoy en éste. Gozo escribiendo, me divierto. Armo unos viajes hacia el pasado y de pronto hasta junto en una frase el acontecer de varios años o épocas distantes, pero que son sucesos sea ya del mundo real o de mi real pensamiento. El ámbito inagotable, pero limitado a veces por los laberintos de la memoria, es Santa Marta y su conexión con otros sitios en los que he residido durante este trecho de existencia.

Escribo también porque, como todo ser, tengo nudos atravesados, momentos guardados que, no obstante mi “mal genio”, no expulsé explosivamente en su momento y se acumularon como demonios interiores con tridentes afilados que no dejan de estar hincando el trasfondo de mi conciencia. Con la escritura, que como ya dije me divierte, he encontrado formulas para ir liberándolos de manera suave, sin herir a nadie y más bien producir gozo o complacencia en los lectores a la vez que mi espíritu ha ido encontrando sosiego.

Qué más grato que compartir lo que escribo y sentir la satisfacción de ser leído y recibir el cálido y amigable comentario de mis lectores. Por eso en este blog   encuentra:

Escritos desde Santa Marta, Colombia, sobre cosas que en ella pasan y de otras también  y, además,  para exorcizar demonios guardados.

8 pensamientos en ““De qué se trata…”

  1. Joaco, muy buenos tus articulos especialmente aquellos que nos transladan a la epoca de nuestra infancia.
    Saludos

  2. Joaco, “todos llevamos por dentro un arriero que le da perrero al alma”. Dale perrero a ese arriero que llevas por dentro. Te felicito.

  3. jajajajjaj ahi estas pintadoo! jajaj q bueno q a través de esta actividad papi le has encontrado sentido a la existencia y muchas cosas mas, admiro la manera de escribir y el léxico q empleas en la redacción. Ah! y espero retomes en cualquier momento la pintura q es otro talento q papa Dios te regalooo y lo hacess superrr guaooo, ve q el primer cuadro para mi casa quiero q sea regalado x ti, no se cuando pero en algun momento la tendré jejejejje ah! y los demas si te los pago jajja muakis DTB

  4. Juaco,ocurre lo mismo con el vicio de pintar,dejar de hacerlo es negarme el derecho a vivir como a mi me gusta,y lo que se comenta,bienvenido,se le esta dando oprtunidad a los que no tienen esta virtud de darle goze a la sinhueso..ja,ja

  5. Joaco: escribir es apasionante, asi le mandé a decir a José Alejandro Vanegas en un comentario sobre su columna. Como tu escribes sobre cosas, sucesos y personajes de Santa Marta, pero la de ayer, la que todos recordamos con mucha nostalgia. Siempre que converso con los jovenes les digo: la Santa Marta de hoy no se parece en nada a la de los años 50 0 60. Todo a cambiado. Entonces, tus escritos tienen esa magia de recordarnos aquellos tiempos, que a mi siguen pareciendo mejores. Sigue escribiendo, no para divertirte, sino para deleitar a tus numerosos lectores, entre los cuales me encuentro yo. Ah! y estas de suerte que tuve tiempo para hacer el comentario de rigor

  6. No hay cosa más agradable en la vida que escribir a lo bien sabroso, o diga usted pintar, dibujar, o caminar con la frente en alto contemplando el entorno en busca de una tienda para degustar una fría con buena compañía y convesar de conformidad cosas del ayer y lo que puede pasar.

  7. Joaco a mi, en lo personal, tus escritos me fascinan. En cierta forma son un compendio histórico que para los que vivimos lo narrado, trae nostálgicos recuerdos y los mas jóvenes pueden aprender lo que fue el pasado reciente. En cuanto a que no todos saborean como yo tus relatos, no te importe, el arte es subjetivo y nadie puede criticar porque los criticos son artistas frustrados. Vargas Llosa dice que el que escribe se libera de los demonios internos que de otra forma no puede eliminar. Por favor, no dejes de hacerlo. Un artista nace, no se hace, tal vez se pula y acrisole, pero el talento es congénito.Cuando publiques tu recopilación, avisa. Tu estilo tiene el poder de llegar a todos, sin términos rebuscados, como escribía Monche.Gracias.

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