Los buses de mi historia

Todos queríamos con El Muñeco. Temprano llegábamos a la plaza y ahí estaba El Muñeco listo para hacer el primer viaje. El Muñeco nos daba la ventaja de salir directo: carrera 4º para luego subir por la calle 15 o de la Acequia, cruzar la vía férrea y empalmar con la avenida del Libertador.

En cambio para abordar el bus del colegio, que era parqueado en la calle San francisco en la acera frente al despacho parroquial, debíamos llegar más temprano y soportar primero la larga espera y después el recorrido que hacía para recoger algunos estudiantes en la puerta de sus casas en el barrio Bella Vista. Creo, si mal no recuerdo, que daba una vuelta por el barrio Manzanares.

En la plaza de San Francisco estacionaban los buses urbanos de Santa Marta en los  primeros años de la década del cincuenta. En la ruta Mamatoco estaba El Muñeco, un bus pequeño, con carrocería de lata y madera; El Ñato que era un bus grande, también de carrocería en lata y madera, de color verde, la máquina quedaba dentro de la carrocería por lo que por fuera no tenía trompa o nariz, razón por la que lo identificaron como El Ñato. Estos buses eran del señor Travecedo y El Ñato era conducido por uno de sus hijos. Vivían en Mamatoco.

La ruta Santa Marta, Mamatoco y Bonda, y Gaira la cubrían también las chivas, que eran camionetas Fargo, Dodge y Ford con el vagón entechado y dos bancas de madera a lo largo de los lados. La parte trasera tenía un estribo y no llevaba portezuela.

Había dos pequeños y curiosos buses, en madera y lata, pintados en azul, blanco y rojo llamados los Olímpicos que cubrían la ruta Cundi-Olivo. Eran únicos en ese recorrido.

De norte a sur y viceversa, por la avenida Campo Serrano, transitaban los buses verdi-amarillos en el trayecto  Manzanares – Olaya Herrera. Estos eran buses grandes y con la misma estructura de carrocería.

Por lo general los buses llevaban un ayudante que hacía de cobrador, de forma que los pasajeros subían, tomaban asiento y después pasaba el cobrador a recoger el pasaje.

Como nunca hubo paraderos, los pasajeros gritaban “Ey, pare aquí”. La gente empezó a viajar a Barranquilla donde sí había paraderos y los buses tenían timbre, que se accionaba pulsando un botón o halando  una cuerda, y cuando no lo había el pasajero gritaba “próxima”, con lo que el conductor entendía que ese pasajero se bajaría en la parada que seguía. La expresión llegó, entonces, a Santa Marta, pero su significación cambio, ya no era deténgase en la próxima parada sino el equivalente de “Ey, pare aquí”. Lo mismo ha ocurrido con el término “Parada”, como no hay sitios determinados como paraderos o paradas el conductor se detiene donde le da la gana. Eso ha sido así a través de los años hasta el sol de hoy.

Ese servicio de buses operó hasta finales del la década del setenta, si no es que, de pronto, hasta entrada la de los ochenta.

Como elementos nuevos en el servicio urbano tenemos la indignidad de las busetitas, el pase-pase de dinero entre los pasajeros para hacer llegar el pasaje hasta el conductor, porque no pagan al subir; la música estridente; la pitadera como algo necesario para que el vehículo ande; no atender la solicitud de parada antes de una avenida si el semáforo está en verde, obligando al pasajero, de cualquier edad, a que corra el riesgo de cruzar innecesariamente la vía para llegar al sitio donde debió bajarse.

12/07/2011 – 10:02 p.m.

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13 pensamientos en “Los buses de mi historia

  1. En esa transicion del transporte a mediados de los 70´s aparecieron los famosos buses que llevaban pintado en su vidrio panoramico frontal las letras TSS (Transporte Sin Subsidio) y que la gente, quizas apelando a su instinto de pitonisos o futurologos denomino “Te Seguiran Subiendo”…
    Y no se equivocaron !

  2. Joaquín Antonio, mi hermano, que buena radiografía del sistema de transporte público de nuestra época de muchachos. Cuando leía tu artículo rememoraba esos buses del tío Néstor, manejados muy de vez en cuando por él, pero sí por los primos Nestico, Ramón o Gustavo, y el chance que nos daban durante las vacaciones, yendo y viniendo de San Francisco a Mamatoco en ida y vuelta, a veces escapados y listos a recibir la “cantaleta” de la vieja Julieta. El final del artículo no era el que esperaba, porque me quedé como pendiente de “algo más”, como el por qué o el para qué del contenido, como que algo faltaba por decir; pero bueno, el escritor eres tú, sin embargo, quise compartirte mi pensamiento.
    Gracias por no dejar en el pasado ni sólo en nuestro recuerdos, a ratos ya borrosos, todos esos avatares que comprendieron una niñez bien vivida, y que tan acertadamente nos trae a primer plano. Gracias varón, por todos esos artículos alusivos al pasado de nuestra querida Santa Marta y con ellos también el nuestro.

    • Viejo Gus, estás en la libertad de complementar con un comentario lo que consideras hizo falta, pues comprenderas que cada cual puede mirar desde diferentes puntos y juntandolos podemos alcanzar una visión panorámica.

  3. Juaco, también quede con hambre, los buses eran así, ´pero, ¿ solo los buses? sin anécdotas? Perdona, pero no entendí, me vuelvo bruto con la edad.
    Luis Guillermo Martinez
    Memo

    • Alguien hablaba de pitonisos. Ni los escritores de telenovelas, porque éstos salen a las calles a preguntarle al público sobre lo qué quieren ver. Yo no puedo adivinar que quieren leer mis lectores, porque no sé escribir por solicitud o petición; de pronto hasta sería buen negocio, pero cuando escribo estoy solo con mis recuerdos y la mosca verde que me está esperando desde hace ratos.

  4. Buena esa joaco, con tus articulos contribuyes al rescate de la historia de lo que en su momento fue la cotidianidad de esta ciudad. Gracias.

  5. Como siempre, mi querido padre haciendo los aportes importantes que nadie se atreve hacer, yo recuerdo cuando tenía como 6 años que existían unos colectivos, de camioneta y WILLIS que viajaban a Bastidas, Bonda, El parque, Pando y Gaira.
    Pero la verdad es que en ese tiempo era más organizado el trasporte y más ameno. Hoy los conductores de servicio público no han entendido que es un servicio lo que prestan, por lo que deben ser educados, amables y respetuosos.
    No sólo las Busetas andan con el escándalo, al subirse uno en los taxis sucede lo mismo el conductor lleva la parranda puesta y si se le pide que le baje el volumen se molestan. En vez de avanzar, aquí en Santa Marta vamos pa’tras

  6. Cuando se hablo de pitoniso en el comentario, entiendo que no se referia a tu escrito, sino a lo que la gente en ese momento supuso que iba a suceder en el futuro; y ocurrio, y sigue ocurriendo el valor del pasaje no a dejado de subir.

  7. Pingback: Acerca de los tales buses… | Torre de papel 1947

  8. Joaquin Antonio, gracias por recordar nuestro antiguo transporte urbano; entre los conductores que tenian la ruta Cundi Olivo existia uno que le decian “mangohilacha”, era bravo, de mal genio, siempre peleaba con los pasajeros y detenia el bus hasta tanto no se bajara su contrincante. un triple abrazo.
    Armando Ramirez

  9. Yo llegué a Santa Marta en julio de 1989, y los buses que cubrían la ruta Santa Marta-Rodadero todavía eran las chivas. Unos cinco años después las quitaron y las cambiaron por las busetas. Grave error. Las chivas deberían volver, pues además de ser una solución de transporte más ventiladas, resultan un atractivo turístico y un deleite para la vista. Claro, habría que acondicionarlas para que las gradas no fueran tan altas. Un dato curioso para el cachaco que llega a Santa Marta -como yo llegué- es el servicio de ayudante, que además de cobrar también ayuda con toda diligencia a cualquier persona que lleve un gran paquete o un niño de brazos. Eso nunca lo vi en Bucaramanga, de donde yo procedía, y me parece algo para resaltar.

  10. Hola mis amigos yo quiero agregar algunas cosas sobre la historia del transporte urbano de Santa Marta.
    Comienzo diciendoles que conozco a Santa desde el año 1961, tenia seis años apenas atras quedaban los recuerdos ya de haber vivido en otros lares de la Costa Atlantica, antes no nos quedabamos mucho tiempo en otro lugar por aquello de que mi papa trabajaba con una firma interventora de las primeras carreteras afaltadas que tubo la Costa.
    El primer transporte que conoci estaba conformado por vehiculos o camionetas de platon llamadas chivas, que eran vehiculos antiguos pick-up, de varias marcas como lo relata Juaco, los que por no tener motor de arranque aun, encendian con manivela, habia que pisar o bombear varias veces el pedal del freno, para frenarlas y para que no botaran o se les saliera el cambio le acomodaban un palito a la barra . Tenían dos bancas de madera a cada lado. Cuando las dos bancas estaban llenas, los que iban subiendo se amontonaban como podían en el centro, algunas bancas eran tapizadas con lana y lona.Por lo general estos vehiculos trajeron este platon trasero descubierto y entonces los carpinteros de la epoca le fabricaban con madera y lona un techo algo alto para que la gente fuera “comodamente” (seria)sentada.
    Sus rutas eran variadas sobre todo a Gaira, Mamatoco y Bonda, porque mucha gente hacia sus vueltas a pie.Luego fueron apareciendo poco a poco los buses de carroceria de madera y lata, diseñados a partir de camiones algo viejos tambien, por que mucho tiempo tuvo que pasar para mirar vehiculos ultimo modelo.Estos vetustos buses cubrian muchas rutas en la ciudad, se les veia por todas partes.Entre estos buses se destacaban por sus nombres y apodos El ñato, La magaly, El toro negro, Los bucesitos Olimpicos, El Muñeco, La caja de Maizena, El Negro, El Nene, El Norteño, El santo, El Capa Blanca, El Tharmary y destaco de manera especial la famosa Chivita de Julita, la cual llego a conducir la misma Julita y hasta cancion le compusieron (La chivita de julita y su ritmo tumbaco vayaaaa) y muchos mas, servicio que se fue mejorando debido a la modernizacion del transporte interdepartamental, (Trascolon, Transporte Samario y La Veloz), con la puesta en servicio de buses con carroceria metalica y luego mas buses con carroceria de palo y lata ingresaron al parque automotor urbano entre los que se destacaron El Diputado, El Burron, El Cayro, La Guacamaya, El bus de Monedita, El Chino, El Bus del Jamaiquino Jimmy y otros que se me escapan sus nombres, unos mas comodos que otros.El Primer bus ultimo modelo que ingreso al servicio urbano fue un bus Marca Internacional, con carroceria de madera y lata llamado El Turpial (hoy es un carro tanque verde que vende agua), luego siguieron llegando buses de modelos viejos, pero un poco mejores traidos de Barranquilla, Entre los que se destaco el “Troyano de la Sabana”, el bus de Joyro, El avispon Verde y otros.Como en el Setenta aparecieron unos buses con carroceria metalica (Superior Coach) marca Dodge pintados de naranja y amarillo y de hay en adelante llego gente a Santa Marta que invirtio en transporte modernizandolo a un nivel alto, tanto que hasta buses Isuzo de mas de cincuenta pasajeros llegamos a tener, pero luego no se a que animal se le dio por homologar unas buseticas como transporte Urbano (disque ejecutivas) y hay acabo todo.Desaparecieron las viejas rutas de transportes, un mafioso lleno la ciudad de buseticas, los pensionados y los profesores empezaron a comprar tambien las dichosas buseticas, los buses grandes se fueron al carajo (se fueron a prestar servicio unos a la zona bananera, buses de recorrido por contrato, buses de sepelio, etc) y yo no se hasta cuando sera el caos del transporte urbano de Santa Marta.
    Aqui termino mi relato y me acorde de lo que pude señores.

  11. Segui pensando en el transprte de Santa Marta y me acorde de otras cosas que sucedian alrededor del transporte.Alguna vez decidieron los gobernantes de la capital y el ministro de transporte que el pasaje se pagara segun el modelo del vehiculo y se pintaron las defensas con unas rayas, y sus valores eran desde 20 centavos hasta 50 centavos, aqui trataron de hacer lo mismo pero no se pudo todos los buses eran viejos y por lo menos no pasaban de 30 centavos y aqui se cobraba cuarenta centavos, nadien quiso aceptar eso y se pintaron los buses con el precio de cuarenta centavos .Luego fue lo de los buses metropolitanos unos buses que en Barranquilla eran de color naranja con champaña o crema y de carroceria metalica, en seguida aqui en Santa Marta los pintaron del mismo color pero como eran los mismos buses viejos de lata y madera, la gente los apodo “Metropalos”.
    Cuando abrieron el INEM Simon Bolivar hubo problemas con el transporte de los alumnos y entonces uno de los primeros movimiento de protesta que realizo esa Institucion fue por esa causa, problema que resolvio inteligentemente el Sr Rector Carlos Huertas (el mejor rector que ha tenido el INEM en su vida), creo unas rutas especiales y las cubria con buses interdepartamentales de Transporte Samario, eran muy rapídos y mas comodos que los de costumbre, asi estuvimos un tiempo, mientras se mejoro el existente, esa es otra de las anecdotas que me acuerdo perfectamente.

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