Señor, me regala su firma…

Desde hace varios días en las esquinas de la ciudad se apostan algunos jóvenes provistos de planilleros y formularios deteniendo a los transeúntes. Son jóvenes estudiantes universitarios que cumplen la misión de recolectar firmas para un candidato a la alcaldía distrital: “Señor, señor, por favor, me regala su firma. Es que estamos recolectando firmas para…”

No conocemos forma de hacer política. Desconocemos totalmente lo que significa la democracia y aún más la libertad. Solicitar a una persona que estampe su firma para avalar a alguien que posiblemente ni conoce es un irrespeto. La cuestión desde una óptica renovadora, de cambio, más que numérica es cualitativa. No se trata, pues, sólo de recolectar el número requerido de firmas para que ese sea el candidato a la alcandía. ¿Dónde está la diferencia?

Libertad y democracia en términos renovadores orientados a la búsqueda de una convivencia armónica y en paz necesariamente tiene que arrancar del respeto al derecho ajeno. No se puede considerar a los demás como imbéciles que fácilmente se dejan seducir por la actitud mendicante de jóvenes pidiendo “una firma, por favor”.

Si se piensa realmente en algo renovador esos mismos jóvenes pueden, convencidos y a conciencia de lo que hacen, repartir plegables presentando al aspirante y su propuesta de gobierno o plan de acción. Que sea el ciudadano, que conocida la propuesta y cotejada con otras opciones, quien decida a conciencia y sin encantos seductores si se acerca al sitio indicado para el efecto a estampar orgulloso y con dignidad su firma.

No dudo que esta forma contrasta en exceso con los métodos tradicionales, pero se trata no sólo de alcanzar el favor electoral y obtener la alcaldía, sino a la vez educar en la democracia y de nuevas formas de hacer política. Esto es un proceso largo que no puede reducirse a la inmediatez del debate electoral. Sería absurdo pensar que lo importante es primero llegar a ocupar la alcaldía para después empezar los procesos de renovación y mejoría.

La democracia se fundamenta en los consensos, en el derecho de los ciudadanos de escoger libremente, y esto sin lugar a dudas es parte de un proceso que presupone golpes, fracasos y derrotas, pero son los riesgos implícitos en el uso de la libertad y la democracia. Presumir por el contrario una vertiginosa carrera de éxitos electorales y la obtención rápida e inmediata de curules o cargos de elección, lleva consigo continuar con los viejos métodos de la constricción, compra de votos, promesas  de empleos, favores por amiguismo, etc.

Plantearse a conciencia, y no como un eslogan publicitario, una nueva manera de hacer política bajo los conceptos renovadores de libertad y democracia supone un arduo camino lleno de escollos y que tiene riesgos de toda índole que quien esté dispuesto a ello debe asumir.

Torre de papel samaria, el otro blog

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8 pensamientos en “Señor, me regala su firma…

  1. Un comentario de lugar y circunstancia propia de una sociedad que no sabe el nivel de su crisis, ni mucho menos sabe por donde desagua La lata; va saber ahora que personaje está usando a los menores universitarios con la ayuda de los académicos.

  2. REALITY SHOW POLITICO:
    La lucha por la tajada: Un espectaculo donde los protagonistas se mezclan con el pueblo al que desprecian.
    Protagonistas: Los mismos dinosaurios de siempre, usando a sus cachorros como caras nuevas y a otros de los suyos como sus opositores – manejan el circo completo.
    Participe ayudando a escoger al actor de su preferencia, asi les hara las cosas mas faciles: Firme aqui por favor…No se quien es usted ni me importa pero Gracias.
    Vayase a casa con la cara de idiota que causa el deber cumplido (con ellos).

  3. Hace muchos años estamos en mora de poder elegir libremente.
    El Pais entero está en manos de los peores corruptos, de las mafias, de los pícaros de cuello blanco y de la peor especie.
    Pero los siguen eligiendo por un deshonesto empleo o por una dádiva barata.

  4. La verdad, los samarios vivimos en la incociencia y el conformismo, los candidatos a las curules administrativas son elegidos por sus caras lindas, por el apellido, el partido político, etc.. Se supone que la monarquías o la nobleza se acabaron en gran parte del mundo y por qué en en nuestro país tenemos que rendirles pleitesia a los alcaldes, gobernadores, presidente, concejales, diputados y congresistas, ellos que son elegidos por el poder soberano del pueblo para que trabajen para nosotros, ellos son nuestros empleados y nunca nos rinden cuenta de la plata que les entregamos para que la administren. Si el contrato social establece cuales son sus salarios; por qué ellos nos roban y nos quitan nuestros derechos constitucionales, para vivir como reyes mientras que el ciudadano común vive JODIDO: por la violencia, inseguridad, calles rotas, basuras no recolectadas, alcantarillados rebosados, agua no potable, energía costosa, combustibles supremamente costosos… Mejor no hablar más de nuestra realidad y sigamos engañados por nosotros mismos.
    Lo más importante es ejercitar la democracia así sea votando en blanco.

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